Archivo de septiembre de 2010
La teoría de cuerdas y el precio del pan
Brian Greene aclara la teoría de cuerdas, en TED
Muchos se preguntarán qué rábanos me importa a mí la teoría de cuerdas, las once dimensiones del espaciotiempo y su prima la del pueblo, cuando no llego a fin de mes. Es una preocupación legítima, pero, en ciertas ocasiones, los seres humanos tenemos que levantar la mirada, como bien dice Philippe Starck.
El LHC (Large Hadron Collider), esa inmensa máquina en forma de donut enterrada en Ginebra, Suiza, es el mayor microscopio creado por la humanidad. Cada vez que los humanos han mejorado sus microscopios, la ciencia ha dado un paso de gigante. Las bacterias, los virus, el ADN, los átomos, todos han pasado por las lentes o las pantallas de microscopios cada vez más potentes, permitiendo saber de qué están hechos, cómo funcionan, cómo controlarlos.
Esta vez no es diferente. La ciencia lleva cientos de años intentado explicarlo todo. La teoría de cuerdas, si bien controvertida, es uno de los mejores intentos. Es una teoría descabellada, que para funcionar necesita un espacio con diez dimensiones, imposible de imaginar, intratable si no es con avanzadas matemáticas. Pero así de descabellada sonaba hace cincuenta años la mecánica cuántica, cuyos efectos están hoy detrás de cada ordenador del planeta.
Con suerte, en unos años, el LHC permitirá a los científicos comprobar si la teoría de cuerdas es cierta. Esto permitirá describir de qué está hecho el universo. Cómo funciona la energía. Por qué las constantes físicas tienen esos valores y no otros. Con suerte, armados con ese conocimiento, otros científicos harán el mundo un poco mejor.
Por eso es importante entender la teoría de cuerdas. Brian Greene lo explica admirablemente.
Khan redefine la educación desde su casa
Salman Khan cuenta cómo lo hizo en Gel (y con subtítulos automáticos en Youtube)
Salman Khan tenía un trabajo aburrido gestionando un fondo de inversión, que le dejaba las tardes libres. Desde su apartamento de Boston ayudaba a sus primos en edad escolar a hacer problemas de matemáticas por videoconferencia. Khan empezó a grabar sus lecciones, armado con una tableta digitalizadora y un micrófono, y publicarlas en YouTube.
Poco a poco, cubrió todo el programa de matemáticas, desde aprender a sumar hasta las integrales dobles, así que continuó la labor con historia, bioquímica, finanzas, y así sucesivamente. Los vídeos fueron un éxito instantáneo. En la actualidad Khan Academy es una organización sin ánimo de lucro con más de 1.400 vídeos que reciben millones de visitas. Todo el trabajo lo hace el propio Salman Khan. Hasta Bill Gates habla de él.
Khan habla muy rápido (excepto cuando explica sus clases), pero merece la pena escuchar lo que dice y, sobre todo, echar un vistazo a su trabajo. Son excelentes materiales educativos que pueden servir en cualquier parte del mundo. Hay un grupo que está traduciendo todos los vídeos al español. Se podría decir que Sal, como le gusta que le llamen, ha revolucionado la educación desde su casa, y en el proceso, ha avergonzado a muchos gobiernos con programas de educación millonarios que son mucho menos efectivos. Él mismo lo dice: que sea gratis no quiere decir que no sea valioso.
A escena, con Internet y sin ella
Ben Cameron, las artes del futuro, y del presente, en TED (subtítulos en español)
Para las gentes del teatro, la ópera, los conciertos de música clásica o la danza, Internet es el fin del mundo. O no. Quizá es el comienzo de algo nuevo, grande y maravilloso. Esto mismo se plantea Ben Cameron. Este caballero se dedica a administrar 13 millones de dólares al año en donaciones para las artes escénicas. Sabe de lo que habla, ¿cómo puede competir la satisfacción instantánea de descargar una película o un concierto desde el sillón con el mareo que supone comprar entradas (carísimas) aparcar, hacer cola en el teatro y otras molestias?
Simplemente no se puede. El mundo de la satisfacción inmediata ya está aquí. Y por otro lado, no hay nada que compita con la experiencia de ver a los artistas en directo. Los MP3 no han terminado con los conciertos, sino que han supuesto su edad dorada. Lo mismo puede ocurrir con el resto de las expresiones artísticas. Y aún más, porque esa misma tecnología hace posible que los “aficionados profesionales” se den a conocer a todo el mundo. Como dice Cameron, vivimos en un mundo definido no por el consumo, sino por la participación. Las artes no morirán aplastadas bajo el enjambre de Internet, sino que volarán con él y harán que florezcan los artistas en todo el mundo.
Si la función es buena, claro.
Vivimos en un mundo definido no por el consumo, sino por la participación.
Neutralidad de la Red, imprescindible
Neutralidad de la Red, tan básica que no necesita grandes explicaciones
Tu vida cotidiana, tu libertad, están en peligro. Empresas privadas están presionando a los gobiernos para acabar con la neutralidad de Internet, y los gobiernos están cediendo. Las operadoras de telefonía saben que el negocio está en la Red, y quieren una parte, aunque sea por encima del bienestar y el progreso de la sociedad. No hay más que escucharlos.
El concepto de neutralidad de la Red es tan simple que no hacen falta grandes oradores ni animaciones espectaculares para explicarlo, aunque siempre ayuden. Basta con ver un vídeo casero, con dos conceptos claros, para entender la trascendencia de la noticia.
Cuando el acceso a Internet no es el mismo para todos, cuando se levantan muros en el ciberespacio, todos perdemos. Los nuevos músicos, los emprendedores, los usuarios de servicios, los medios de comunicación, los estudiantes, los miles de millones de hambrientos. El mundo se ha convertido en un lugar más libre y más próspero gracias a que la información fluye libremente por Internet, incluso allí donde los gobiernos la censuran. Si la Red deja de ser neutral, el mundo será más pobre, más desigual, más injusto.
En todo el mundo la resistencia se organiza, y se han dado algunos pasos. Hace falta dar muchos más, y recordar la Declaración de Independencia del Ciberespacio, tan vigente hoy como hace catorce años. Únete. Actúa. Antes de que sea tarde.
Pregunte a un Nobel por los transgénicos
Arber Werner, premio Nobel de medicina, habla de la manipulación genética
La controversia sobre los alimentos transgénicos tiene muchas caras, pero la que está en la mente de los consumidores es la seguridad. No parece haber demasiada conciencia sobre las prácticas monopolísticas de Monsanto, la malvada compañía productora de las semillas, o sobre la supervivencia de los agricultores que no utilizan cultivos modificados genéticamente, como muestra la película Food, inc, o la contaminación de otras especies no modificadas. No. La gente está preocupada por la creencia infundada de que comiendo transgénicos pueden desarrollar cáncer, lupus, o un tercer ojo.
El premio Nobel de medicina Arber Werner, presente en el Campus de Excelencia 2009 en Madrid, sabe bien lo que ocurre al hacer manipulaciones genéticas en las plantas, que es más o menos, lo mismo que ocurre cuando esas alteraciones se producen de forma natural, o por injertos: nada. No hay catástrofes, solo una especie nueva.
También se olvida muchas veces mencionar que los cultivos modificados genéticamente pueden enriquecerse con vitaminas, proteínas, minerales y otros nutrientes, hacerse resistentes a las plagas y eliminar la necesidad de los pesticidas, crecer en climas desfavorables. Avances que paliarían el hambre y las enfermedades en el planeta, como confirma Werner. Avances imprescindibles para alimentar a los 10.000 millones de humanos que se prevén para dentro de unos años. Castiguen a las empresas malvadas, sí, pero no acaben con el avance de la ciencia en el proces0.
No bebas agua embotellada
Annie Leonard explica por qué el agua embotellada encarna el mal
(The Story of Stuff Project en Youtube, con subtítulos en español)
De los creadores de The Story of Stuff, no se pierdan La historia del agua embotellada. Annie Leonard y sus geniales animadores nos explicaron qué ocurre en realidad cuando compramos algo. cuentan por qué el agua mineral embotellada es el mayor timo de la historia. En general, no es mejor que el agua del grifo, es mucho más cara y genera residuos sin fin: botellas de plástico que se queman, liberando contaminantes, o se acumulan en montañas de basura. También lo explican en un reportaje de la BBC.
Pero no se trata solo del derecho a que nos sirvan agua del grifo en un restaurante. Lo más peligroso es la campaña por parte de las empresas para desprestigiar la calidad del agua corriente, que por cierto, es excelente en casi toda España.
Abandonemos el agua mineral embotellada y evitemos el terrorífico futuro que nos muestra la película “La idiocracia“, donde la gente es tonta, las montañas de basura provocan devastadoras avalanchas y al abrir el grifo sale Brawndo, una repugnante bebida isotónica de color verde.
El diseño del universo según Starck
Philip Starck diseña la existencia, en TED (subtítulos en español)
¿Qué puede decir un diseñador de escobillas de inodoro sobre la vida, el universo y todo lo demás? Philippe Starck no es un diseñador cualquiera. Es un genio capaz de diseñar bellísimas escobillas, pero también muebles, hoteles, motocicletas, restaurantes, lámparas, y como no, su famoso exprimidor.
“No estás obligado a ser un genio, pero estás obligado a participar”. El trabajo de Starck es excepcional porque sabe mirar más allá. Eso lo convierte en genial, incluso al diseñar un cepillo de dientes. Esto es lo que explica, sin ayudarse de diapositivas, con su inglés afrancesado y sus gestos teatrales, y casi sin querer nos lleva en un viaje vertiginoso por la vida en el planeta, la evolución, la cultura y nuestra obligación con las generaciones futuras. Un viaje que nos deja una sonrisa y ganas de mover el mundo. Seamos buenos mutantes.
Zach Lieberman y la alta tecnología de mercadillo
Zach Lieberman y su tecnología barata en Ignite (en Youtube con subtítulos automáticos)
Cuando Zach Lieberman pensó en ayudar a su amigo, el artista de graffiti Tempt, paralizado por la enfermedad de Lou Ghering, quiso devolverle aquello que más le gustaba: pintar graffiti. Hay equipos que pueden seguir el movimiento de los ojos (eye tracking) para que la persona pueda escribir o dibujar en un ordenador. Cuestan miles de dólares. Lieberman construyó uno para Tempt por 50 dólares.
Tempt había encontrado el amigo adecuado. Zach Lieberman es programador y artista. Sus asombrosas instalaciones y performances mezclan el movimiento con la luz y el sonido: realidad aumentada sobre un escenario. Armado con todos sus conocimientos tecnológicos, construyó un sistema de eye tracking con unas gafas de mercadillo y una webcam barata. Su amigo Tempt pudo dibujar graffitis virtuales sobre edificios usando un proyector, imprimir nuevos diseños, hacer exposiciones y vender camisetas, todo ello usando sus ojos, la única parte de su cuerpo que puede mover, y sin salir de la cama. Zach Lo explica todo en cinco minutos.
Nota sobre subtítulos: para activar los subtítulos en Youtube se utiliza el botón rojo CC y se selecciona Transcribir audio y a continuación, Traducir subtítulos. Algunas palabras fallan.
Un paso al frente para los ateos
Richard Dawkins arenga a los ateos, en TED
En EEUU, el país más rico del planeta, se libra una batalla desigual. Los radicales religiosos luchan contra el resto de la sociedad para imponer la enseñanza de un cuento en las escuelas. El cuento dice que el mundo fue creado en siete días, con todo lo que contiene, por una entidad sobrenatural. El problema es que quieren que ese cuento tenga la misma categoría que la explicación, verificada una y otra vez, que da la ciencia. Es decir, que hemos llegado hasta aquí a través de un lento proceso de evolución por selección natural.
La batalla es desigual porque los radicales religiosos no juegan limpio. Con la ayuda de los medios de comunicación y los políticos, intentan poner a la misma altura a los hechos y a las creencias. Mucha gente está de su lado. A pesar de contar con los centros de investigación científica más avanzados, el 70% de la población de EEUU es religiosa. No se concibe elegir a un político ateo.
Esto lleva a Richard Dawkins, biólogo evolutivo y autor de El gen egoísta a plantar cara. Al defender el Darwinismo, a menudo se encuentra con que ser ateo le descalifica como interlocutor en EEUU. Pero la ciencia, dice Dawkins, es “corrosiva para la religión“. La belleza de las explicaciones científicas, y sobre todo, el hecho de que funcionen, hacen innecesario el recurso a lo sobrenatural. Y como dice Specter, todo el mundo tiene derecho a su propia opinión, pero no tienen derecho a sus propios hechos.
La religión no debe controlar la sociedad, y prueba de ello es que las teocracias están mal vistas en Occidente. La opinión pública rechaza el recurso a la divinidad de los ayatolahs o los rabinos más radicales para justificar atrocidades. Pero no hay que olvidar que Occidente también fue una teocracia hasta hace muy poco tiempo, tan ciega y sangrienta como las peores de hoy. Es hora de limpiar los restos de tanta sinrazón.
Un mundo gobernado por la empatía
Jeremy Rifkin y la empatía que mueve el mundo, en RSA (ver también en Youtube con subtítulos en español)
El hombre es un lobo para el hombre, decían los romanos. Pero parece que nuestro cerebro está diseñado para la empatía, es decir, todo lo contrario. Las neuronas espejo, presentes en todos los primates, se encargan de que podamos sentir lo mismo que sienten los demás, solo con verlo o que nos lo cuenten.
Para Jeremy Rifkin, esta es la clave de la supervivencia de la humanidad en el planeta: conseguir superar la afinidad por el prójimo basada en la proximidad geográfica, la religión o los (imaginarios) estados nación, y alcanzar empatía global, con toda la humanidad y toda la biosfera. Le ayudan a transmitir este mensaje los magníficos animadores de RSA.
Rifkin es ese señor con bigote que todos querríamos invitar a cenar. Presidente de la Foundation on Economic Trends, y es autor de varias obras sobre el impacto de la tecnología y la ciencia en la economía y el medio ambiente.
La tecnología está empujando a las personas en la dirección correcta. Más comunicación supone mayor entendimiento, menos diferencias sociales, mayor empatía. Rifkin es optimista, quizá demasiado. Esperemos que el mensaje llegue a quienes ejercen la antipatía global.