Archivo de noviembre de 2010

Mano de obra, cerebro de obra

No es la motivación, es la pasión, en TEDxSol

Hay que gestionar cerebros de obra”, dice la profesora de IESE Beatriz Muñoz-Seca, tras descubrir que la gestión de la mano de obra ya no funciona. La nieta del autor de La venganza de Don Mendo, sabe que en la mayoría de las empresas los proyectos fallan y se retrasan, y se fijó en un sector donde esto casi nunca ocurre: el teatro Real de Madrid.

En el teatro todos los días el telón se levanta y cae a la misma hora, y siempre hay función. Todos los empleados de la compañía teatral se sienten responsables del éxito de la representación. Saben que su tarea, por pequeña que sea, es vital. Y sobre todo, nunca plantean problemas, sino que buscan soluciones. ¿De qué otro sector se puede decir lo mismo?

De lo complejo a lo simple en tres minutos

Descifrando las relaciones causales en TED (subtítulos en español)

Eric Berlow es un ecólogo capaz de vivir en un mundo complicado, porque así es el mundo. Cuando los medios y los políticos nos muestran soluciones simples a los problemas, están ocultando la realidad. Nos están tratando como a niños, como si fuéramos ignorantes. No debemos temer a la complejidad, porque es el único camino hacia las verdaderas soluciones.

Un ecosistema es una enorme red conectada. Se mata a toda la población de escarabajos, o se introduce un nuevo pez, y otras muchas especies desaparecen, cambian los cursos de los ríos y si uno se descuida, llega el desierto. Cualquier acción se propaga por la red, y no hay soluciones simples, solo soluciones complejas.

Pero eso no quiere decir que sean soluciones complicadas. Sólo hay que tener más factores en cuenta, y lo que dice Berlow es que esos factores son manejables. ¿Cómo actuar en Afganistan? Un país en guerra, con grupos humanos enfrentados, intereses internacionales, religiosos y tribales. El New York Times publicó un diagrama. Berlow sabe muy bien qué hacer con él.

Hiperconectados, pero no hiperestresados

Gonzalo Iruzubieta, hiperconectado a mucha honra, en TEDxSol

Parece existir una relación indiscutible: Internet y la conexión permanente producen mayor estrés, adicción, aislamiento y trastornos de la personalidad. Gonzalo Iruzubieta es un profesional de Internet, pero lo que le causa estrés no es la conexión, sino la ausencia de ella.

Iruzubienta se mueve como pez en el agua en uno de los campos más complicados: la publicidad en Internet. Después de trabajar 18 años con agencias, medios y anunciantes, ha  alcanzado un estado que él denomina hiperconexión. Se caracteriza por el malestar físico cuando está alejado de su ordenador o su teléfono móvil, y sabe bien que no es el único. Las personas estamos acostumbrándonos a un enorme buffet libre de información, y la consumimos con glotonería, cuando y como queremos. Para algunos, es una fuente de ansiedad. Para otros, su dieta cotidiana.

Para Gonzalo, esto es solo el principio de un cambio en conciencia y el comportamiento de las personas. Su hijos no conciben una televisión en la que ellos no deciden cuándo y cómo ven los programas. Avances como la realidad aumentada conseguirán que aún más información nos llegue instantáneamente, informándonos sobre las ofertas de las tiendas en la calle o las bondades de los quesos en el supermercado. ¿Sabremos elegir bien?

Los ratones golosos y el cerebro sin límites

Mara Dierssen abre las puertas de nuestro cerebro en TEDxSol Madrid

Los ratones de Mara Dierssen padecen una versión roedora del síndrome de Down, y sin embargo, son listos. Un grupo de los ratones afectados creció encerrado en una jaula cerrada. El otro, rodeado de juguetes que estimulaban su cerebro. Los ratones juguetones desarrollaron conexiones neuronales prácticamente normales.

Estos ratones nos hablan de un descubrimiento asombroso. Aunque los genes determinen ciertas características, o la ausencia de ellas, no está todo perdido. La actividad del cerebro puede cambiarlas. Y a su vez, el entorno puede cambiar el cerebro. En los ratones, y también en las personas.

“Nuestra actitud, nuestro comportamiento, todo lo que sentimos, está todo en el cerebro”, afirma Mara Dierssen. En otro experimento, sus ratones se convirtieron en adictos al chocolate, hasta el punto que comían entre horas y se atracaban. El comportamiento anómalo perduraba incluso cuando ya no tenían chocolate para comer.

En definitiva, cualquier comportamiento de los seres humanos se puede explicar con cambios en las conexiones de su cerebro. La bondad, la maldad, la capacidad de aprender o la negativa a rendirse a la evidencia. De todas las emociones, el miedo es una de las más poderosas. “El ser humano se resiste a abrirse a otras realidades”, dice Dierssen. “Pero el conocimiento te hace más libre, y es patrimonio de todos. Es nuestra responsabilidad como científicos hacerlo accesible para todo el mundo”

Un millón de jirafas no pueden equivocarse

onemilliongiraffes

Ola ha ganado (canal Ignite de YouTube)

En verano del año pasado, Ola Helland, un diseñador web noruego, apostó con su amigo Jørgen que podía conseguir un millón de jirafas antes de que terminara 2010. ¿Una idea estúpida? Eso pensaba Jørgen. Pero Ola estaba convencido de que hoy, gracias a las redes sociales y a los millones de personas conectadas en todo el mundo, una idea estúpida, pero suficientemente divertida, podía tener éxito.

Como regla, la jirafa tenía que estar hecha a mano, fuera un dibujo, un muñeco de peluche o una construcción con LEGO. Así que ola puso en línea onemilliongiraffes.com, lo comentó a sus amigos en Twitter y Facebook, y se fue a almorzar. Cuando volvió, ya tenía 200 jirafas.

¿Por qué dibujar una jirafa para Ola? Porque te hace sonreír, explica en el vídeo, y para fastidiar a Jørgen y probar que Internet es un sitio asombroso donde todos podemos estar conectados. Además, ¿cuál fue la última vez que dibujaste una jirafa?

Jørgen se equivocó. Ola ha ganado la apuesta con dos meses de margen. ¿Cuál era la apuesta? Una caja de cervezas. Por menos se perdieron imperios.

(Subtítulos automáticos en YouTube con el botón CC)

Fusión o autodestrucción

Steven Cowley quiere la fusión ya, en TED (subtítulos en español)

Todos los problemas del mundo se reducen finalmente a la energía. La humanidad lucha por los recursos, que en definitiva, son manifestaciones de la energía. ¿Qué ocurriría si la energía fuera gratis? Cory Doctorow se lo planteó en su novela Tocando fondo (se puede descargar gratis) con una respuesta muy interesante: se acaba la economía de los recursos, empieza la de las ideas.

La triste realidad es que en este momento los recursos se acaban y en el proceso, se destruye el planeta en el que vivimos. La energía nuclear es una solución imprescindible para dejar de arrojar carbono a la atmósfera. Pero los combustibles nucleares durarán solo unos cientos de años, y después el problema será el mismo. La solución real es la energía de fusión. El combustible se extrae del agua del mar, al alcance de todo el mundo y virtualmente ilimitado. No hay residuos. Es la energía gratis.

¿Cuánto falta? Según Steven Cowley, veinte años. Parece poco tiempo, pero puede que no lleguemos.

No cuentes a nadie que vas a dejar de fumar

Derek Sivers nos manda callar en TED (subtítulos en español)

La mayoría de los libros de autoayuda dan las mismas instrucciones. Primero, establecer una meta: dejar de fumar, perder diez kilos, aprobar la oposición o aprender a tocar Clavelitos con la armónica. Después, contárselo a todo el mundo para sentirse obligados. Si no llegamos a la meta, sentiremos que los defraudamos.

El músico Derek Sivers sostiene lo contrario. De acuerdo con varios estudios, hay que mantener las metas en secreto, porque al contarlas se experimenta una sensación inmediata de satisfacción y se pierde interés en el objetivo final.

La mente es poderosa, tanto que puede asumir como reales cosas que no lo son si la sugestión, la publicidad o nosotros mismos nos convencemos de algo. Por ejemplo, alcanzar una meta cuando todavía está lejos, porque se lo contamos a todos. Sin embargo, el poder la culpa y la presión de las personas del entorno también son poderosos motivos para contar las metas al prójimo. ¿Qué funciona de verdad?

Veneno en los cosméticos, ¿o no?

Annie Leonard falla el tiro (en The Story of Stuff, y en YouTube con subtítulos)

Plomo en los pintalabios. Cancerígenos en el champú. Methylisothiazolinona. Lauriléter sulfato de sodio. Solo con leer estas aterradoras palabras en la etiqueta del bote de suavizante para el pelo, la conclusión es inmediata: los cosméticos nos envenenan lentamente. Solo que esta vez, las conclusiones son precipitadas.

Annie Leonard es una magnífica divulgadora, y da en el clavo cuando nos previene sobre la inutilidad del agua embotellada o la excesiva fabricación de productos. Sin embargo, eso no justifica provocar el pánico de forma gratuita. La regulación de los cosméticos en EEUU es menos restrictiva que en Europa, cierto. Pero aún así las sustancias potencialmente tóxicas están controladas por la FDA (Food and Drug Administration).

Luego están las palabras terroríficas. La methylisothiazolinona es un desinfectante. El  lauriléter sulfato de sodio hace espuma. En cantidades elevadas, son irritantes. En las cantidades en las que están presentes en los cosméticos, regulados por la ley, no suponen un riesgo.

El plomo está presente en el suelo, en el aire y en el agua en pequeñas cantidades, que aún así son mucho mayores que las que se encuentran en cualquier pintalabios de EEUU. En Europa, los pintalabios no pueden contener plomo. Para colmo de males, hay varios correos en cadena que fomentan este bulo.

El cuerpo de Annie Leonard puede estar lleno de metales pesados y contaminantes orgánicos, pero eso no significa que su champú sea el culpable. Vivimos en ciudades en las que los automóviles expulsan concentraciones mucho mayores de sustancias tóxicas al aire. El plomo que debe preocuparnos está en la pintura vieja de una casa (las pinturas nuevas no contienen plomo) o en la carne de caza. Los cancerígenos más peligrosos están en el tabaco, y seguramente habrá quien use champú orgánico por miedo a la contaminación, y después se fume un pitillito. Los casos de la terrible contaminación por dioxinas se deben sobre todo a la industria y sus vertidos, no por usar gel de afeitar.

Esto no quiere decir que haya que bajar la guardia. Cuanto menor sea la concentración de tóxicos en nuestro entorno, y claro está, en nuestros cosméticos, más sanos viviremos. Pero empecemos por donde realmente importa.

Coches eléctricos, ahora

¿Podemos vivir sin petróleo? ¿Y sin automóviles? Rápido, respondan. Sin una respuesta válida a estas preguntas, las cosas pueden ir muy mal. El mundo se puede calentar, con consecuencias potencialmente catastróficas. La economía puede ir aún mucho peor, con el petróleo agotándose y aumentando de precio sin control. Desabastecimiento. Guerras por recursos.

Los coches eléctricos son una quimera desde hace muchos años. Como son caros, nadie los compra. Como nadie los compra, no pueden bajar de precio. Las baterías duran poco. Recargarlos es un proceso lento, que solo se puede hacer en casa o en alguna de las (casi inexistentes) estaciones eléctricas.

Las noticias deprimentes que trae Agassi no terminan aquí. El hidrógeno consume más energía para fabricarlo que la que produce como combustible. Los biocombustibles no son viables.

Shai Agassi tiene una solución, en TED (subtítulos en español)

Agassi podría haberse convertido en el CEO de SAP, una de las mayores empresas de software del mundo. Lo dejó, y se dedicó a los coches eléctricos. No a fabricarlos, sino a hacerlos posibles. La idea es revolucionaria, y tan evidente que tiene que funcionar. Nosotros compramos los coches, las baterías y la electricidad la venden las compañías eléctricas, como si fueran minutos de llamadas en un teléfono móvil. Se implanta una red de enchufes en todas las vías y los hogares para que al aparcar el coche, se cargue. Una red de estaciones donde cambiar una batería gastada por otra en minutos, sin coste adicional, porque la batería no es nuestra. Se embarca al presidente de Israel y al de Renault en el proyecto, y se consiguen 200 millones de dólares para empezar.

No es ciencia ficción. Su compañía, Better Place,  ha hecho todo eso, y ya lo está poniendo en marcha en Israel, en Dinamarca, en Hawai. Con un poco de suerte, dentro de poco, también por aquí.

Hay una parte de la ecuación que Agassi no cuenta, y que sigue sin solucionar. ¿Alguien del público sabe cuál es?

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